
A mediados del siglo XIX Terrassa fue una de las ciudades catalanas y españolas que cogieron la delantera de la Revolución Industrial.
Fue el sector textil, especializado en la industria de la lana la que llevó el peso de ser el motor económico de la localidad, la que la convirtió en una de las ciudades más importantes, económicamente hablando, del cinturón barcelonés. Este mismo echo impulsó movimientos culturales como el novecentismo y el modernismo catalán en la localidad.
El lenguaje modernista tendrá gran aceptación en la ciudad y se mantendrá vigente años después de sus límites cronológicos establecidos en otras partes. Este afianzamiento del modernismo “terrassenc”, aplicado al patrimonio industrial, estará muy ligado al trabajo personal del arquitecto más prolífico de la época en Terrassa, a saber, Lluís Muncunill.
En arquitectura podemos destacar la Masía Freixa, Amat i Jover, el Vapor Aymerich y el almacén de Farnés del arquitecto acabado de comentar. También merece la pena visitar el Parque de Desinfección, la Casa de Josep Coll i Bacardí o Casa Baumann y la ermita del Sagrado Corazón de Jesús.
De hecho, el mejor lugar para conocer este fenómeno social y arquitectónico es que desde el año 2003, la ciudad acoge la Feria Modernista, acontecimiento que en pocos años de existencia se ha convertido en uno de los más destacados acontecimientos turísticos de Catalunya y que atrae, cada vez más, a más de cien mil visitantes en un fin de semana de mayo. La fiesta se basa en actividades lúdicas y culturales, y ya desde el 2006, la Generalitat de Catalunya a otorgado a la feria, la distinción de Fiesta Local de interés turístico de Catalunya.
En fin, visitar Terrassa es darse cuenta que el modernismo no fue tan sólo un movimiento de grandes autores como Gaudí, sino que este estilo arquitectónico supero la gran barrera de la ciudad y se traslado a otros lugares y ciudades importantes como Terrassa. Se trata de una ciudad donde no sólo podremos disfrutar del modernismo sino que de una larga historia que ha dejado un patrimonio digno de ser admirado, aunque, hay que admitirlo, el modernismo es su principal atractivo.
Foto Vía: xcaballe