El Montcau es una cima de poco más de mil metros en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l´Obac en la provincia de Barcelona. Se trata de una cima que sitúa a sus sudeste el Bages y en el noroeste el Vallès Occidental erigiéndose así en frontera entre las dos.
En su vasante norte podremos ver una superficie accidentada incluso en lo tocante a las riveras del río Llobregat. Se suceden las valles frondosas, las ondulaciones amables de las sierras y hermosos miradores formados por los altiplanos.
Esta es la tierra de las Valls del Montcau, un interesante y desconocido territorio de fecunda vegetación y abundante fauna. Lo forman los municipios de Navarcles, Mura, Pont de Vilomara i Rocafort, Sant Fruitós de Bages y Talamanca.
Desde sus profundidades y rincones, el verde de la vegetación se expande rodeando una elegante elevación de piedra calcárea. Se trata de un paisaje áspero, un paisaje que con originales monolitos nos recordará a Montserrat, situado en el otro lado del río Llobregat.
De hecho no es nada extraño pues las dos montañas son hijos de la misma geología, estas montañas nacieron gracias a las sedimentaciones que un gran río depositaba en el mar interior que había en el centro de Catalunya allá por hace cincuenta millones de años.
Por otro lado, las Valls de Montcau están pobladas desde antiguos tiempos, aunque fue realmente en la Edad Media cuando se comenzaron a establecerse los asentamientos permanentes. Testimonio de aquel periodo es el hermoso monasterio románico de Sant Benet de Bages, la joya artística de la comarca por excelencia.
Desde entonces el ser humano ha vivido en las valls en armonía con la naturaleza, con el entorno, cultivando su tierra y desde el siglo XIX sobre todo en la producción del vino. Como curiosidad histórica, podemos decir que esta zona, concretamente el camino que unía Manresa con Barcelona dio lugar a una intensa actividad de bandoleros y la aparición de multitud de hermosas y bellas leyendas.
Foto Vía: David Gaya