
Una de las fiestas más conocidas y espectaculares de la provincia de Barcelona es la Patum, celebrada en Berga en las fiestas del Corpus Christi (a principios de junio). Esta es una de las fiestas tradicionales más conocidas de toda Catalunya y ha sido declarada como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.
La Patum es una representación que nació y derivó de la sacralización de las antiguas representaciones de teatro medieval, los cuales reinterpretaban las celebraciones paganas celebradas en esta localidad.
La fiesta suele consistir en diferentes representaciones en la calle y con participación directa de la ciudadanía, la cual se inmiscuye de pleno en el fuego y la pirotecnia. Se dice que sus orígenes se remontan allá por el siglo XIV y su primera documentación está fechada en el año 1525.
La agenda de la fiesta de La Patum comienza el miércoles antes del jueves de Corpus, cuando al mediodía el “tabal” y los gigantes recorren todas las calles de la ciudad anunciando que las fiestas pronto darán inicio, a partir del jueves de Corpus hasta el domingo.
El alma de las fiestas consiste en dramas mímicas que representan en su mayoría la lucha de moros y cristianos, del arcángel Sant Miquel y la lucha contra Lucifer y sus diablos. Por otro lado, el acto del águila simboliza la satisfacción de Berga por haber acabado con el dominio feudal y pasar a depender del rey.
Más concretamente, la agenda suele consistir en lo siguiente. Después del pasacalles del mediodía y la noche, el jueves de Corpus se celebra la “Patum de lluiment” y la Patum completa por la noche. El viernes suele ser el día infantil y el sábado y domingo se sigue con el “patum del lluiment” al mediodía y la Patum completa de noche.
Hay, pero, una serie de consejos si se quiere visitar esta impresionante fiesta. Lo mejor es seguir las instrucciones de los veteranos si uno se pone a bailar con las bestias, además de llevar ropa vieja que se pueda “quemar”, es decir, pantalones tejanos y jerséis que no se quemen con facilidad.
También resultan imprescindibles sombreros y pañuelos para taparse la cabeza y la cara del fuego. Por último, para rematar el disfrute y calmar el subidón de adrenalina, recomendamos beber la “barreja”, bebida típica de la fiesta con base de anís y moscatel.
Foto Vía: Albert Vilalta