
La rambla de los capuchinos conocida también como rambla del Centro, es el tramo más largo de las Ramblas. Este tramo discurre desde pasado el mercado de la Boqueria hasta la plaza del teatro.
En la antigüedad este tramo servía para que los ciudadanos barceloneses se reunieran por las mañanas e iniciaran su recorrido. Es uno de los tramos donde se agolpa más gente ya que confluyen varias calles principales que desembocan hacía otros puntos de interés de la ciudad.
Además también es uno de los tramos más glamourosos debido a que en este trozo del paseo se encuentra el gran teatro del Liceo, donde antiguamente cuando había una función ópera se reunía toda la burguesía catalana.
El teatro del Liceu es una de las obras más emblemáticas de Barcelona. Tristemente el 31 de enero de 1994 sufrió un fatídico incendió en su interior que lo dejó prácticamente destruido. Las obras para su posterior transformación han costado mucho esfuerzo a la ciudad de Barcelona pero felizmente hoy en día se puede volver a gozar de los espectáculos de ópera en el teatro. Además de ópera también de vez en cuando hay alguna actuación acústica de algún cantante de renombre internacional.
Otro edificio emblemático que hay en este tramo de las ramblas es el Hotel Oriente, construido a finales del siglo XIX por los arquitectos Eduard Fortseré y Juli Mariscal.
Siguiendo por la parte derecha de la Rambla de los capuchinos y habiendo pasado el teatro Liceu y el hotel Oriente llegaremos hasta la calle Nou de La Rambla, una de las calles principales que tomándola nos conducirá directamente hasta la famosa avenida Paralelo.
Por la parte izquierda de la Rambla de los capuchinos encontramos que confluye la calle de la Boqueria, una calle muy popular en la que desde siempre se ha vendido artesanía. Más abajo se encuentra la calle Ferrán, una de las calles más anchas de esta zona del casco antiguo, donde casi todas sus calles destacan por su estrechez. Esta calle nos conducirá directamente hasta la Plaza San Jaime, donde se encuentra la sede del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya.
Ya más abajo y casi tocando con la rambla de Santa Mónica (tramo de la rambla que continúa a esta) llegaremos hasta la entrada de la Plaza Real de Barcelona. Una bonita plaza que en la antigüedad lo ocupa el convento de los capuchinos. La plaza fue diseñada por el arquitecto catalán Francesc Daniel Molina.
Por la noche en la Plaza Real está muy animada ya que existen varios restaurantes y discotecas que suelen llenarse de turistas o estudiantes que viven por la zona.
Pulsa aquí para imprimir este artículo

