
Cada vez que visitéis Barcelona os daréis cuenta que uno de los platos más tradicionales y solicitados es el conocido como pa amb tomaquet, el popular pantumaca, o pan con tomate. Parece un plato o una tapa muy sencilla, sí, pero probarlo en Barcelona y cambiaréis de opinión…
El pa amb tomaquet es simplemente una rebanada de pan, con tomate, un poco de aceite de oliva y un poco de sal. Ya con estos ingredientes, veréis cómo el sabor ya difiere un poco. Le podemos meter un poco de mística a la cosa. Los catalanes debaten entre si el pan debe ser fresco del día, o es lo que menos importa. ¿Pan tostado?, ¿le añadimos un poquito de ajo y jamón?, ¿aceite de oliva español o aceite catalán local?. Ya sería meternos en camisa de once varas.
Pero claro, también hay otra cuestión. ¿Es mejor que el pa amb tomaquet nos lo prepare el camarero del bar, o preferimos que ellos nos traigan los ingredientes, y nosotros nos hacemos nuestro pa amb tomaquet?. Parece que no, pero estos debates están a la orden del día…
El pa amb tomaquet es un plato que se remonta al siglo XIX, y la primera vez que apareció en un libro de cocina fue en 1884. Según cuenta la tradición, fue inventado por un pintor que quería combinar los colores de la puesta del sol sobre una base comestible. Realmente, suena un poco raro el origen, y quizás lo más factible es que lo inventara buscando una manera de poder comer el pan del día anterior con tomate.
Lo que sí sabemos es que el tomate llegó por primera vez a España en el siglo XVI. Tuvo su origen en Perú, y pronto tomó camino para España a bordo de los galeones que traían el oro y la plata del Nuevo Mundo. Se le dio el nombre de manzana de oro en el suroeste de Francia, y curiosamente, se le pegó este nombre a los italianos, que lo llaman pomodoro.
Durante cientos de años, el tomate era simplemente una planta decorativa. Incluso se pensó que era hasta venenosa. Fuimos los españoles los que nos atrevimos a usarla por primera vez en la cocina. En poco tiempo, se difundió por toda Europa, y se convirtió en base de gran parte de las gastronomías del Mediteráneo.
La próxima vez que visitéis Barcelona en alguno de sus vuelos de bajo coste, por ejemplo, probar algunos de estos pa amb tomaquet. No os resultará para nada difícil de encontrar. Quizás sea, a pesar de su sencillez, una de las excelencias gastronómicas que os llevéis de la ciudad.
Foto Vía Con las manos en la masa
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