Gaudí es sin duda alguna el rey y maestro de la arquitectura modernista de Barcelona. No obstante, si bien hemos comentado varias obras suyas que se reparten a lo largo y ancho de la ciudad, hay una que es especial y que todavía no tiene hueco en nuestro blog.
Se trata de la Casa Vicens, situada en Gràcia y el cual tiene el ostentoso titulo de ser el primer trabajo que firmó Gaudí después de conseguir el título de arquitecto.
El edificio trataba de una casa antigua en la Villa de Gràcia, a las afueras de Barcelona pero desde años absorbida por la gran ciudad, para Manuel Vicens, personaje que era corredor de comercio y bolsa. Según algunas fuentes, hay que decir que erróneamente, el citado personaje es tratado como fabricante de ladrillos y azulejos. Precisamente por ser Vicens un personaje singular, el cual pasó serias dificultades económicas, la finalización de la obra se prolongó más de lo debido.
En esta primera obra de Gaudí pueden apreciarse elementos que después se esfumarán de su arquitectura. Se trata de reminiscencias musulmanas y árabes en una curiosa fusión con elementos lugareños, autóctonos. La utilización abusiva de azulejos, tanto en el interior como en el exterior, veremos que le da un colorido y originalidad propia. La obra puede ser definida como un bonito “collage” de estilos y una búsqueda de ideas por parte de Gaudí. De hecho, en esta primeriza obra, el arquitecto barcelonés aún no introduce las formas curvas tan características en sus posteriores obras. Aquí todavía se mantiene en la tradicional aplicación de la denominada regla y escuadra, es decir, en la línea recta.
No obstante, la obra no está completa. Debido a diversos cambios en la urbanización de la zona, de ella se perdió una glorieta, una fuente y una parte del jardín que pertenecían a la obra original. Después de la primera obra, el arquitecto que más tarde realizó modificaciones en el edificio se ajustó de forma respetuosa al diseño del maestro, incluso llegó a consultarle a él mismo algunos detalles.
Así pues, vemos que en esta primera obra, Gaudí aún no había encontrado el estilo que tan particular le haría en la posterioridad. Aún así, este edificio se convierte en visita obligatoria para todos los amantes del arquitecto. Hay que tener en cuenta que desde su construcción, la obra se mantiene como propiedad privada por lo que las visitas al edificio están restringidas.