
Puig i Cadafalch es uno de los nombres escondidos del modernismo catalán. Político, historiador del arte y arquitecto, además de un nombre destacado del nacionalismo catalán por su afán en recuperar las raíces históricas y culturales de Catalunya, podemos ver hermosos edificios con su firma.
Así pues, veremos que hay un Puig i Cadafalch político que fue presidente de la Mancomunitat de Catalunya entre 1917 y 1925; otro Puig i Cadafalch arqueólogo en las ruinas de Ampurias y experto en arte románico; además del que fue director del Instituto de Estudios Catalanes. No obstante, el que más nos interesa a nosotros es el Puig i Cadafalch arquitecto y urbanista, uno de los más prolíficos de la primera mitad del siglo XX.
Natural de Mataró, este arquitecto fue el artífice modernista de edificios como la famosa Casa Amatller, la casa Martí (o los Quatre Gats), la Casa Terrades o la Casa Macaya.
Todos estos edificios son conocidos y reconocen su estructura al autor, que siempre estuvo inspirado en las formas tradicionales de las casas solariegas catalanas de estilo gótico y grandes influencias de las corrientes del norte de Europa. Además, fue promotor en usar nuevos materiales como la obra vista, la baldosa o el hierro forjado que le da a sus edificios un aire neomedieval.
Este artista fue también maestro de la arquitectura industrial con hermosísimos ejemplos destacados como la fábrica Casaramona. El arquitecto evolucionó desde el modernismo hacia una arquitectura cada vez más racional que culminó en su última etapa de novecentista y monumental. Hay que decir que su obra y ejemplo más evidente y conocido es la urbanización de la plaza de España de Barcelona, entrada a la Exposición Internacional de 1929.
Así pues, para los amantes de la arquitectura modernista, ir a Barcelona no debe suponer tan sólo ver lo más turístico como Gaudí o incluso Domènech i Montaner. Barcelona también significa mucho y la ciudad debe mucho a artistas de primera fila que no han trascendido con el debido recuerdo a la historia. Josep Puig i Cadafalch es uno de ellos y podemos comprobarlo haciendo una pequeña ruta de los edificios que hoy hemos comentado.
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