
Sin duda alguna, Gaudí es el gran protagonista de las calles de Barcelona, el personaje que aparece en todas las guías, el que más referencia se le hace en cualquier oficina de turismo. No obstante hay un lugar en Barcelona, más concretamente en el Park Güell que pese a ser uno de los más visitados y estar masificado, todavía guarda algo del encanto original del artista, el encanto del puro modernismo de Barcelona, a saber, estamos hablando de la Casa-Museo de Gaudí.
La casa destinada hoy día como museo, fue construida en el año 1904 como un edificio piloto de las viviendas que tendrían que haber estado en el Park Güell, una ciudad jardín según el pensamiento de Gaudí y el empresario Güell. Gaudí, pero, lo convertiría en su residencia y hoy día todavía se conservan algunos objetos y recuerdos personales.
Del jardín podemos destacar la pérgola de arcos parabólicos diseñada por el propio Gaudí, la cual cubre el camino que circunvala o envuelve la casa. Además, en ella se exhiben piezas diversas, todas ellas relacionadas con proyectos propios de Antoni Gaudi.
En el vestíbulo podremos encontrar un pedestal que soporta el retrato en bronce del arquitecto. El resto se conserva tal como en el momento que la asociación Amigos de Gaudí adquirió la cas del Park Güell. En la segunda planta del edificio podremos encontrar la sala Güell-Jujol-Berenguer, tres de los personajes claves del arquitecto catalán. En este lugar podremos ver expuestas piezas y objetos relacionados con ellos.
En la tercera planta está la llamada Biblioteca Enric Casanelles, especializada en estudios referenciados a Gaudí y su época, es decir, el modernismo. Tiene como anexo una colección de catálogos de exposiciones de arte que con más de treinta mil ejemplares -de ellos más de seis mil de gran formato-, los cuales se pueden consultar después de concretar una visita.
En el semisotorreáneo, es decir, desde la sala a la que se accede desde el comedor Batlló bajando unas escaleras, podremos ver en la entrada el lugar donde se mantenían frescos las comidas y bebidas que se utilizaban en la casa, es decir, la nevera de la época. A la izquierda, en el último tramo de la escalera veremos una pequeña estancia, una letrina, que hoy cumple el propósito de depósito de documentación.
Así pues, este es un lugar para los fanáticos de Gaudí, para los que el arquitecto es algo más que algún que otro edificio que ver.