Cementerio de Poblenou

Los cementerios, a veces, más allá de su sentido espiritual o antropológico, son también una verdadera exposición de arte. Si lo queremos comprobar no tenemos más que ir al Cementerio del Poblenou en la ciudad de Barcelona, el cual nos enseñará un campo santo lleno de arte. El espacio cuenta con dos áreas diferenciadas, a saber, el original y la ampliada durante la segunda parte del siglo XIX. Podremos encontrar en todas las esquinas rincones de gran interés artístico e histórico y, como no, emocional.

En el fondo, el lugar se trata de un pequeño cementerio repleto de esculturas y lugares de sobriedad y armonía. Resultado de la reconstrucción de 1819, después de que las tropas napoleónicas destruyeran el antiguo cementerio del Este, obra del arquitecto italiano Antonio Ginesi. Es una construcción de estilo claramente neoclásico pero con detalles o elementos de inspiración egipcia.

El cementerio fue ampliado en la segunda mitad del siglo XIX y es que con la remodelación se esperaba o posibilitaba que las familias más ricas de la burguesía de Barcelona pudieran construir pabellones o mausoleos de gran calidad artística. En todo el cementerio podremos encontrar esculturas de gran belleza, como por ejemplo, “El beso de la muerte”, de Jaume Barba hecha en el año 1930.

Todas las tumbas tienen personalidad propia, carácter que parece ser transferido por los importantes personajes históricos que guardan bajo tierra. Aquí podremos encontrar a Josep Anselm Clavé, a Serafi Pitarra o a la familia Maldà. También encontraremos tumbas anónimas, como la venerada tumba del “santito” de Poblenou, un chico del barrio al cual todavía se le hacen numerosas ofrendas. Encontraremos, además, las tumbas de los gitanos, con esculturas, a veces realistas, como las de un hombre elegantemente vestido que lleva en el bolsillo su inseparable paquete de tabaco.

Así pues, vemos que no todos los cementerios han de ser tristes y aburridos por naturaleza. Los cementerios son muchas veces ejemplo de las particularidades y carácter de un pueblo y esto queda bastante demostrado con Barcelona. El cementerio de Poblenou es toda una galería de arte al aire libre, una mezcla de misterio, belleza, mística y grandiosidad.

Si bien es cierto que en este cementerio veremos pocas o ninguna escultura dedicada al humilde trabajador, sí que es cierto que veremos la inversión artística que hicieron en su época los señores más pudientes de la burguesía catalana.

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