El otro día comenzamos por recomendar en este mismo blog el yacimiento arqueológico que se encuentra en el Espacio de Santa Caterina, lugar en el que se han encontrado restos que van desde los primeros barceloneses hasta hace poco tiempo. Así, ya comentamos los restos romanos que están expuestos en la zona. Hoy seguiremos con lo que se puede ver. Podemos ver, por ejemplo, una necrópolis de los primeros cristianos, es decir, además de los enterramientos prehistóricos, en este enorme solar se ha encontrado una necrópolis de la era de los primeros cristianos, allá por los siglos de IV a VI d. C. La necrópolis está formada aproximadamente por un centenar de enterramientos de diferente tipo. Esta necrópolis seguramente esté vinculada con el lugar de culto de la misma época, del cual no se han encontrado restos. Estos vestigios de los primeros cristianos son de la misma época que el conjunto episcopal que se ha conservado en la plaça del Rei y los cuales forman parte de los recintos visitables al Museo de la Historia de la Ciudad. Lo que es el recinto de culto, se sabe que en el siglo XI se constituyó una pequeña iglesia en la zona, edificio que tenía diversas dependencias anexas. Cuando los frailes de la orden de los dominicos llegaron a Barcelona se les asignó esta pequeña iglesia, que ellos reformaron hasta convertirla en un importante convento. Aquí se hicieron las primeras reuniones del poder ejecutivo catalán, a saber, el Consell de Cent de Barcelona y aquí se enterró también uno de los barceloneses más célebres de la Edad Media: Sant Ramón de Penyafort, asesor de papas y reyes. En el Espacio de Santa Caterina se conservan restos de la iglesia primitiva y de las sucesivas fases de la reconstrucción. Algo más actual es el antiguo mercado. El convento de Santa Catalina fue derruido entre el 1837 y 1839 a causa de la desamortización de Mendizabal. Hubo quejas pues algunos ciudadanos quisieron conservar el edificio, uno de los primeros exponentes del gótico catalán. No obstante en el lugar se construyó el mercado de Santa Caterina, el segundo “edificio-mercado” que tuvo Barcelona después de la Boquería. La gran reforma que se ha hecho en el lugar ha respetado las antiguas fachadas. |