
Manlleu es la capital de la comarca del Ter, en Barcelona. En su calidad de capital, bien merece un paseo de un fin de semana pues en ella se podrán visitar o ver una más que aceptable cantidad de monumentos o lugares de interés turístico. Así pues, hoy haremos hincapié en la que es quizás el atractivo más importante o al menos en una de la más importante de esta ciudad catalana, a saber, la iglesia parroquial y campanario de Santa María de Manlleu.
Ya en el año 906, el obispo Idalguer de Vic consagró la iglesia parroquial de Santa María de Manlleu, reedificada encima de un templo anterior justo después de que Guifré el Pelos hubiese dominado la Plana de Vic. La nueva iglesia fue consagrada el año 1086, época de la que pertenecen las seis arcadas del claustro románico que todavía se pueden ver detrás de la iglesia.
A finales del siglo XI también se constituyó la canónica de Manlleu bajo la regla de Sant Agustí, la cual subsistió hasta 1592, cuando se extinguió y la parroquia fue a depender del convento dominicano de Tremp. El claustro se amplió en 1571 por el prior Tarafa, donde acogió un estilo gótico-renacentista y de la cual se conservan todavía elementos en el pórtico que une la rectoría con la iglesia.
El templo y el campanario fueron nuevamente reedificados entre 1770 y 1782. El campanario es de estilo barroco pero tiene algunas líneas neoclásicas. Desde mediados del siglo XIX se hicieron nuevas mejoras como la construcción de un altar neoclásico y otros laterales, así como el coronamiento de hierro forjado del campanario.
A principios del siglo XX se reformó la capilla del Santísimo y la fachada de la mano de Magí Callís, el cual dejó la capilla embellecida con relevo de mármol del escultor Josep Llimona. La iglesia barroca fue destruida durante la Guerra Civil, en 1936 y reconstruida entre 1941 y 1945 bajo la dirección del arquitecto Josep M. Pericas, que aprovecho el campanario y parte de la fachada que se habían salvado. De la ornamentación hay que recomendar la composición pictórica, obra de Carles Llobet y el grupo escultórico de María Assumpta, reproducción hecha por Camps Arnau de la imagen que presidía el altar mayor de Santa María del Mar de Barcelona.
Remarcar también la exposición sobre la Semana Santa en una sala anexa a la iglesia, con esculturas de Josep Viladomat y de Camps Arnau entre otros.

