
Hoy hablaremos de una actividad, muy interesante para los especialistas y muy curiosa para los que no lo son. El MACBA presenta en Barcelona la mayor exposición de John Cage desde su muerte en 1992, exposición titulada “La anarquía del silencio. John Cage y el arte experimental”.
La muestra reune nada más y nada menos que más de 200 obras del famoso músico y, para hacerle compañía, obras como las de Duchamp, el famoso Andy Warhol, Rauschenberg, Nam June Paik y Fluxus entre otros.
Para saber quién era John Cage, podemos resumirlo en una sola frase sacada del Chicago Daily News el 19 de marzo de 1942, a saber, “la gente lo llama ruido… pero él lo llama música”. Y es que aquel ruido, hecho a base de palos de madera, contenedores de agua, tuberías de hierro, cazuelas de latón, silbatos y varios objetos más de percusión pronto dio paso al silencio. Todos estos extraños instrumentos, ¿no nos suenan como muy modernos? Pues John Cage fue uno de sus percusores.
Mucho se ha hablado de Cage, ¿pero quién fue realmente? Eso es lo que pretende conocer el MACBA presentando no sólo la mayor exposición dedicada a él, como hemos dicho antes, sino que también una primera contextualización en la historia de las artes, visuales, escénicas y musicales que lo crearon.
La exposición está coproducida junto con el Henie Onstad Art Centre de Noruega y lanza un recorrido cronológico por la carrera artística del polémico personaje, desde los años treinta hasta los finales de los ochenta. Se reúnen partituras originales, pinturas, piezas sonoras, instalaciones multimedia, esculturas y películas. Sabemos que no son obras exclusivamente suyas pero los arriba comentados, los que acompañan a Cage en esta exposición, fueron grandes amistades. Su arte dinamitó hasta tal punto que reventó las convenciones artísticas establecidas bajo la exasperada o gruñida mirada de los músicos y públicos.
Así pues, ¿qué mejor que hacer durante cualquier día de la semana que esté la exposición (hasta el 10 de enero) si uno está en Barcelona? Podemos dar una vuelta por el centro y acabar el día visitando esta magnífica exposición de un personaje que, si fuera catalán, seguro hubiera nacido en el Raval.