
El Masnou es una pequeña localidad del Maresme, comarca que se conoce sobre todo por sus pueblos costeros que están, como otros muchos lugares de la península ibérica en esa encrucijada entre el turismo masivo y el mantenimiento del carácter propio de los pueblos.
El pueblo que hoy presentamos, el Masnou, ha sabido adaptar o consensuar esas dos vertientes. Mantiene por un lado edificios y caracteres propios que señalan la vida del municipio y, por otro lado, ha sabido adaptarse o aprovechar su situación estratégica para acoger a miles de turistas sobre todo en verano.
No obstante, no sólo es sol y playa lo que el Masnou nos ofrece. En sus calles podremos encontrar una arquitectura sorprendente y paseos que, serán una buena alternativa si no queremos pasar todo el día en la playa. Hoy haremos un muestrario, con tres edificios, de la potencialidad arquitectónica del pueblo.
Así, comenzaremos por la Casa del Marqués, edificio situado en el Paseo Joan Carles I. número 12 y que tiene el honor de ser uno de los edificios más emblemáticos del pueblo. Alejado del centro urbano, el edificio es de estilo neoclásico francés y fue propiedad de Romà Fabra i Puig, quien lo empezó a construir allá por el año 1902 a través del arquitecto Salvador Vinyals i Sabaté.
La mansión consta de semisubterráneo, planta baja y dos pisos y quizás su elemento más característico son las dos torres de planta octogonal. Además, paseando dirección al mar, podremos acceder al mirador Bell Resguard (bello resguardo), donde podremos disfrutar en la contemplación de una magnífica vista del mar.
Otro de los edificios emblemáticos y que hay que visitar en el Masnou es la Casa benéfica, edificio que se fundó en 1899 y se levantó en 1901. Su arquitecto es Gaietà Buïgas i Monravà y obtuvo el pueblo obtuvo en 1902, por parte del rey Alfonso XIII, el título de “Benéfica, reconocimiento que todavía hoy ostenta o conserva.
El último edificio al cual haremos referencia es el Ca n´Humet, sita en la calle Fontanills número 77. Este edificio se construyó alrededor del año 1920 cuando el hermano del famoso arquitecto Lluís Domènech i Montanter, Eduard, instaló una imprenta en el lugar. El arquitecto fue Francesc Guardia i Vial, yerno del famoso arquitecto esmentado. Durante la Guerra Civil, en el edificio se instaló la Cooperativa de Pintores y después se transformó en fábrica de hilos y lanas de la familia Humet, de la cual le viene el nombre. Hoy día el edificio acoge algunas oficinas municipales, un teatro, un patio y una sala polivalente donde se desarrollan diferentes exposiciones, conciertos y otras actividades culturales.