
Hemos dicho alguna que otra vez que Barcelona es un provincia totalmente diferente según donde nos encontremos. Por un lado está la zona de la ciudad y su zona metropolitana y, por otra, la Barcelona de la provincia, los pueblos que constituyen parte del carácter incluso de la ciudad.
Hoy hablaremos de Aiguafreda y, más concretamente de Aiguafreda de Dalt o Aiguafreda de arriba.
Es un pueblo antiguo, un núcleo que lleva ya más de mil años de existencia y es que su iglesia fue fundada por la abadesa Emma, hija del conde Guifré el Pelós y la consagración le llegó con el obispo Gotmar allá por el 5 de agosto de 898 años con el nombre de Sant Martí del Congost.
La iglesia actual, como es lógico, ha recibido varias modificaciones, la primera de ellas en el siglo XII, lo que lo llevó a ser un conjunto con la rectoría. Exteriormente ya no es visible el estilo románico de la iglesia pues, rodeada de muros y contramuros para contrarrestar la poca solidez de la base de piedra, han tenido que hacer sucesivas reformas por el bien del edificio. Debajo de la dicha iglesia hay una cueva o cripta donde se localizan vestigios de enterramientos, seguramente de épocas romano-cristianas y visigóticas.
Después de la entrada al recinto, a la izquierda y abierta a los cuatro vientos, podremos ver un bonito espacio con un pequeño altar y una cruz de hierro que se data en el siglo XVIII. Sobre la fachada principal de la rectoría encontraremos un reloj de sol con la alegórica leyenda del lugar donde está situado, a saber, “Jo sense sol i tu sense fe, no valem res” (Yo sin sol y tu sin fe, no valemos nada).
Detrás y casi tocando la iglesia podremos visitar también el antiguo cementerio, donde todavía se pueden ver tumbas con sus propias inscripciones.
El interior de la iglesia se forma de una nave central, el ábside donde encontramos el altar y dos capillas laterales que le dan a la estructura la forma de una cruz latina. En la capilla lateral izquierda está la venerada imagen del Santo Cristo, imagen de 1953 pues el anterior, del siglo XVII fue destruida durante la Guerra Civil Española. Si bien la iglesia de Aiguafreda de Dalt, tal como hemos dicho antes, estaba dedicada inicialmente a San Martín, el dicho santo fue perdiendo el protagonismo frente al Santo Cristo.