
Hoy haremos un artículo con sabor, un artículo que nos servirá de introducción para hablar de la gastronomía de la comunidad de Cataluña en general, y el de la provincia de Barcelona en particular.
De hecho la gastronomía catalana se caracteriza por su riqueza y variedad y sobre todo por la influencia que ha recibido, en tanto lugar de paso, de otras culturas. Ya la gastronomía catalana comenzaba a destacar en la época romana y desde entonces ha ido recopilando y recabando fórmulas de la mejor gastronomía mundial. Así, en Barcelona podemos probar platos típicos catalanes que nos sabrán a cocina italiana, francesa, provenzal, griega, judía y árabe. El resultado de todo esto: una cocina de increíble complejidad y a su vez exquisita.
Así, en rasgos generales, la cocina de Barcelona presenta los típicos rasgos tradicionales de la cocina mediterránea, a saber, abundan las verduras y hortalizas, carnes y pescados y cómo no todas ellas cocinadas con un aceite de oliva de exquisita calidad.
La ciudad nos presentará la ventaja de estar situada entre mar y montaña, una ubicación que en la mayoría de casos es sinónimo de muy buenos frutos. Además, no hay que olvidarse, ni mucho menos de los impresionantes vinos y cavas que se cultivan en la comarca.
No viene de más recordar los beneficios de la dieta mediterránea. El equilibrio, riqueza y variedad de la cocina tradicional o típica de Barcelona son en la mayoría de sus platos sinónimo de buena salud y un reflejo de una manera de entender la vida. El tiempo dedicado a la cocina, cosa que no encontramos en muchos lugares, tanto sólo como en compañía, es casi “sagrado” y como ocurre en otros muchos lugares de la península es una de las principales actividades de ocio y reunión de los catalanes. Ejemplo de ello podemos encontrarlo en la misma Barcelona, donde los restaurantes siempre están a rebosar a la hora de la comida.
Por cierto, como es habitual en España, la hora de la comida ronda aproximadamente las 14 horas y el de la cena entre las 21 y 22 horas.
Así pues, vemos que pese a ser una gran ciudad donde, en teoría, el predominante es el estrés, en Barcelona podemos disfrutar y de hecho tiene fama de tener una comida buena, saludable y rica en variedades. Nunca viene de más tomarse el tiempo que haga falta para probar e incluso elaborar un buen plato barcelonés.