
Llevamos unos días comentando las calles y plazas del interesantísimo barrio de Gràcia, auténtico barrio barcelonés, y ayer acabamos comentando la plaça del Diamant, bonita plaza escenario de una famosa novela. Así, hoy seguiremos y terminaremos con esta bonita ruta que atraviesa todo el corazón de lo que en su día fue la vila de Gràcia.
Desde donde estábamos, desde la plaça del Diamant, podemos coger las calles Astúries o Verdi y ver cómo antiguas calles de pueblo han sido revitalizadas por el peso comercial que les ha dado la capitalidad de la ciudad. Estas calles destacan sobre todo en lo que se refiere a las tiendas de moda de jóvenes diseñadores y diseñadora (como por ejemplo los escaparates de Modart), vanguardia de toda Catalunya y parte de España.
En la misma calle Verdi nos perseguirán las propuestas comerciales y de ocio como los famosos cines Verdi, cines con la cartelera más alternativa de la ciudad. Si cogemos la calle de la Perla y más tarde la calle Vallfogona podremos entrar en la plaza de la Revolució de Setembre de 1868, otra de las tranquilas plazas del distrito de Gràcia. Cerca, podremos coger la calle de Ramón y Cajal, el cual nos llevará hasta la plaza del Sol. Esta plaza es otro de los lugares más míticos del barrio y está presidida por la escultura de Joaquim Camps llamada Astrolabi.
Después de atravesar la Travessera de Gràcia y por cualquiera de las callecitas que se entrecruzan, podremos llegar a la plaza Rius i Taules, auténtica plaza de pueblo y centro administrativo e histórico del barrio. Si seguimos la calle Torrent de l´Olla y tomamos hacia la izquierda por la calle Siracusa, alcanzaremos la plaza del Poble Romaní y, a tan sólo unos metros, la plaza del Raspall. Aquí encontraremos la mayoría de la población gitana que vive en el barrio y que ha encontrado, tras mucho trabajo, un lugar y un espacio donde manifestar su cultura.
Por último, para demostrar que no todo es historia y arquitectura popular en Gràcia, podemos acabar en la plaza John Lennon, una de las plazas más nuevas y tranquilas del barrios.
Así pues, vemos que cuando decíamos que Gràcia es un barrio de plazas, de gente en la calle, no exagerábamos. La cantidad de plazas y la disposición de su urbanidad para el uso y disfrute de la gente, ha hecho que este barrio sea uno de los más concurridos por los barceloneses.