Si estamos en Barcelona ciudad, ¿por qué no cogemos un día el coche y nos aventuramos algún rincón especial, perdido, desconocido entre los turistas? La ruta o el destino que hoy proponemos puede bien suponer medio día o incluso un día entero, según el interés que despierte el destino para el visitante.
Hoy viajaremos desde Barcelona capital hasta el municipio de Vallgorguina. Para ello deberíamos coger en Barcelona la Gran Vía de Les Cortes Catalanes, para luego llegar a la carretera C-33 que nos llevará a la Autopista del Mediterráneo. Aquí, dirección Sant Celoni, volteáremos a la derecha por la carretera C-16 que nos dejará en Vallgorguina, punto de destino para nosotros. El viaje en coche puede tardar más o menos tres cuartos de hora y el recorrido será de 55 kilómetros.
Cuando lleguemos, pues, al pueblo que se ha convertido en nuestro destino, podemos visitar la bonita iglesia de pueblo dedicado a Sant Andreu. Una vez visitado, podemos salir de la población en dirección noroeste para un tranquilo paseo con plátanos a ambos lados del camino. Seguiremos un tramo de carretera de acceso al pueblo y al cabo de 15 minutos, a la altura del kilómetro 13, giraremos por una pista que sale a mano izquierda y que llega al Santuario del Corredor.
Tras echarle un vistazo podemos seguir unos metros por la pista, con lo que llegaremos a una bifurcación. Aquí hemos de coger a la derecha entre un campo y una casa. Un poco más adelante hay otro desvío. Aquí cogeremos hacía la izquierda, tras un letrero que nos indica la dirección hacia el Parque Natural de Montenegro y el Corredor. El camino se adentra en el bosque y cruza un arroyo por un bonito puente. La ruta que venimos haciendo desemboca en un camino que hemos de seguir hasta el camino ancho de la derecha que sube a orillas de un arroyo. Al cabo de poco tiempo llegaremos a un collado que separa una colina de la cresta principal.
A mano izquierda veremos una indicación que nos llevara al paraje del dolmen y que sube por el lado sur para, poco después, encontrarnos de golpe, con el majestuoso dolmen de la Pedra Gentil, el cual se alza en medio de una esbelta y espléndida pineda.
Así pues, tras esta bonita ruta, en medio de un paraje extraño, mediterráneo pero especial, ¿qué mejor que hacer un pequeño pic-nic al lado del dolmen? Tras comer y beber algo, descansar y admirar el misterioso entorno, podemos visitar la ermita de Santa Eulàlia de Tapioles, actualmente en ruinas.