
Ayer hacíamos una introducción al barrio de Poblenou, en Barcelona capital, uno de los símbolos de la Barcelona industrial. Hoy entraremos en el grano.
A los antiguos complejos industriales de Barcelona se les solía llamar de dos modos: por una parte con el nombre o apellido de alguno de los propietarios o sino con el sustantivo que hacía alusión a la actividad que realizadan. Es el caso de “Can Gil Vell” o “La Farinera La Fama”, harinera situada en el cruce de las calles Ciutat de Granada y Doctor Trueta.
Cerca, más concretamente en la calle Llull, hay otro característico ejemplo de esta época y sus costumbres. En la dicha calle está el Vapor Llull, lo que en su día fue una empresa de productos químicos y lo que ahora se ha convertido en un completo espacio de distintos estudios de diseño y de artistas que a uno le hacen confundirse de dónde está, si en Barcelona o en el Soho de Nueva York.
Así, estos dos lugares son tan sólo ejemplo de lo que fue y lo que quedó de la época de auge industrial en Barcelona. Todo un paseo por la zona nos dará una idea exacta del pasado industrial pues se mantienen edificios mejor o peor conservados de la época.
Las típicas torres industriales son otro de los elementos a destacar de Poblenou. Quizás la más famosa es la Torre de les Aigües, cerca de la recién urbanizada zona de Diagonal Mar. Para los lugareños es una de las torres más significativas, a pesar de que hay otros que también han hecho sus propios méritos. El cruce de las calles Llull y Provençals nos lo confirmará. Muy cerca, en la calle Pellaires, otra chimenea nos ofrecerá uno de los conjuntos industriales que identifican Barcelona, a saber, el Palo Alto.
El distrito de Poblenou también abarca el barrio del Clot. Al lado de la Plaça de les Glòries y justo enfrente de la moderna y polémica Torre Agbar, se encuentra el edificio llamado como La Farinera del Clot. Este lugar empezó como una fábrica de harinas, pero tras pasar unos años como almacén, hoy, rehabilitado, es considerado uno de los conjuntos más valorados del barrio.
Así pues, por las calles del Poblenou podemos encontrar muchos ejemplos de la época industrial de Barcelona. Un paseo nos sorprenderá tanto como este último detalle: la chimenea de Saladrigas que todavía mantiene en su base un reloj de sol.
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