
Siguiendo por el Maresme, igual que ayer, hoy hablaremos de una de las ciudades más importantes y atractivas de esta zona. Se trata de Arenys de Mar, que no hay que confundirlo con Arenys de Munt, una localidad cercana, a la hora de aprovechar ofertas de viajes o reservar entre los hoteles en Barcelona para visitarla.
Arenys de Mar pasó a ser una ciudad con cierta importancia comercial en el siglo XIX. No obstante, en vez de desarrollarse hacia este sector, gracias a la playa de Cabaye, de unos 500 metros, la economía de este municipio se declinó hacia el sector del turismo.
El éxito de Arenys, pero, no se debe tan sólo a la magnifica playa de Cabaye. Sus calles y sobre todo el centro ha sabido mantener o contener cierto encanto de centro histórico, el cual se magnifica hasta límites insospechados durante las fiestas tradicionales, es decir, el 9 de julio la Fiesta Mayor y el 16 de agosto la fiesta de Sant Roc.
Sus alrededores han sido llenadas urbanizaciones e infraestructuras para poder hacer frente a la demanda turística que este pueblo acoge durante los meses estivales. Esta zona es también una de las más animadas del Maresme pues al tener unos cuantos campings, discotecas, bares y restaurantes dentro y fuera del municipio, la gente hace mucha vida en la calle. Además, el microclima de Arenys hace que siempre se disfrute de unas temperaturas suaves, lo que se agradece tanto en invierno como en verano.
Pero Arenys también tiene algo de cultura. Así, en el casco antiguo podremos encontrar la iglesia de Santa María, famosa por su fachada barroca del siglo XVIII y el retablo (realmente muy interesante) de Pau Costa. El municipio también dispone de un pequeño Museo, el de Marès de la Punta. Dedicado a los encajes, nos muestra las técnicas de la que durante siglos fue la actividad comercial del pueblo. En el edifico adosado existe también un pequeño museo dedicado a los minerales.
Y aunque parezca curioso, el cementerio también puede ser un bonito lugar para visitar. En lo alto del camino de la Pietat, este campo santo merece un paseo por sus numerosas esculturas modernistas y sus vistas a la playa. Aquí está enterrado Salvador Espriu, uno de los poetas más importantes de Cataluña.
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