Hemos hablado ya de Sitges en este blog sobre Barcelona. Una bonita playa con algún que otro atractivo cultural, Sitges se caracteriza sobre todo por el animado ambiente que se vive durante todo el año, incluso en temporada baja. Otro de sus atractivos es su carnaval, que atrae a gente de toda la provincia de Barcelona.
Pero hoy no seguiremos con Sitges, sino que nos iremos a sus alrededores. En realidad, si a uno le interesa mucho una zona, no sólo se tiene que quedar con el núcleo sino que tiene que buscar, indagar, ver toda la zona de su alrededor. Así, hoy hablaremos de los alrededores de Sitges.
A tan sólo 12 kilómetros de Sitges podremos encontrar la ciudad de Vilanova i la Geltru, capital de la comarca de Sitges, el Garraf. Este pueblo posee una rambla como centro neurálgico de la ciudad donde sus actividades principales se agrupan en el puerto de pesca y puerto deportivo. Como en casi toda la zona, su principal atractivo es la playa y atrae un turismo más tranquilo y familiar que Sitges. Los bares cierran temprano y casi no existe vida nocturna. No obstante, aunque posea una playa grande y tres pequeñas, su belleza es casi igual a la de Sitges.
En Vilanova i la Geltru merece la pena ver la cantidad de fachadas modernistas mirando al mar.
Otro de sus atractivos, en este caso para los amantes de los personajes históricos es la Biblioteca-Museo de Balaguer. Esta entidad fue creada precisamente por el poeta, historiador y político Victor Balaguer que donó su biblioteca y colecciones de pintura y escultura del siglo XIX a la ciudad. Además, el edificio también conserva colecciones de arte filipino y egipcio con múltiples piezas arqueológicas. También hay una sala reservada al arte decorativo y en el piso superior podremos ver exposiciones de arte contemporáneo de artistas catalanes de los años cincuenta y sesenta. Toda una institución.
El Museo romántico Can Papiol también se puede visitar. Esta inmensa vivienda, construida en los últimos años del siglo XVIII, refleja las costumbres de la burguesía industrial que empezaba a adquirir su propio peso. Se puede ver la capilla privada, una inmensa biblioteca y habitaciones muy decoradas. De hecho en una de estas habitaciones se alojó el general Suchet durante la Guerra de la Independencia.
Pero quizás el atractivo más importante sea su museo del Ferrocarril. En los antiguos edificios ferroviarios del siglo XIX se conserva una interesante colección de locomotoras de vapor. Es la exposición más grande de Europa de este tipo, una auténtica joya que nos permitirá conocer la evolución de estas máquinas hasta hoy en día. Los más curiosos podrán coger el tren turístico de la época para hacer una pequeña visita por la ciudad.