La provincia de Barcelona es una gran desconocida por el apego cultural, artístico y monumental que tiene Barcelona. No obstante, las provincias, son mucho más que las capitales y aunque en este blog nos centremos más que nada en la capital, no nos olvidamos del resto.
Barcelona (la provincia) posee una gran tradición vinícola que aunque escondida, cada vez está cogiendo más fama y renombre en el mundo del vino español. Así, ya hemos hablado de Vilafranca del Penedès, capital de la comarca del Penedès y una de las ciudades más importantes de la provincia de Barcelona (más allá del área metropolitana).
Vilafranca es, seguramente, el centro vinícola más importante de Cataluña y es muy recomendable, si se es amante del vino, hacer una visita al Museo de Vilafranca y al Museo del Vino, instalados ambos en un precioso edificio gótico y que nos muestra cómo la historia de la capital del Penedès ha estado muy ligada al vino. Justo al frente podremos ver la Basílica de Santa María, del año 1.285.
En el panorama vinícola de la provincia de Barcelona, le acompaña a Vilafranca Sant Sadurní d’Anoia, capital del cava catalán, tan bueno como controvertido. Aquí, en Sant Sadurní, podremos ver que en más de un centenar de bodegas que se sitúan en el municipio, se producen, nada más y nada menos que 140 millones de botellas anuales de Cava. Es decir, más que suficiente para inundar las nocheviejas españolas del Champagne catalán.
En octubre se celebra en Sant Sadurní la Muestra de Cavas y Gastronomía, en la que se podrán degustar los productos de las bodegas que participan.
Se puede llegar tanto a Sant Sadurní como a Vilafranca en trenes de cercanías de Renfe y, si se prefiere, cogiendo la AP-7 o la nacional dirección a Tarragona.
En fin, vemos que Barcelona es algo más que edificios emblemáticos y exposiciones excepcionales. La provincia de Barcelona posee una gastronomía (si el vino se puede meter en este arte) muy desconocida pero muy agradable. ¿Quién no ha probado alguna vez el vino catalán? ¿y el cava? Barcelona esconde secretos muy agradables de destripar y el vino de Vilafranca y el cava de Sant Sadurní, junto a la visita de ambas ciudades, es uno de esos secretos.