Barcelona dispone de una rica historia y cultura, que puede observarse en la diversidad de la arquitectura de su patrimonio. La historia de Barcelona se remonta hace 2.500 años, con la llegada de los colonos y fenicios cartagineses. Los romanos se hicieron más tarde cargo de Barcelona, durante el primer siglo a.C. El Imperio Romano se desintegró en el 415 con la invasión de los visigodos. La ciudad más tarde fue conquistada por los musulmanes en el siglo VIII.
Hay lugares turísticos de este período muy importantes, como por ejemplo la Plaza Sant Jaume, que sirvió como edificio de gobierno durante el imperio romano. Hoy en día, curiosamente, alberga otro edificio de gobierno, el Ayuntamiento. También es famosa por albergar, la mayoría de los domingos, el baile tradicional catalán, la sardana, que proviene de los griegos.
Otro lugar de interés de esta época es el Barrio Gótico, antigua villa romana con gran cantidad de restos arqueológicos. Sin embargo, últimamente la hemos visto muy modernizada, con restaurantes y bares.
En la Edad Media, Barcelona se convirtió en un influyente centro para el comercio mundial durante los siglos XI y XII, con el puerto de la ciudad ganando cada vez más importancia. Es la llamada Edad de Oro de Barcelona. El siglo XIII fue testigo quizás de más prosperidad, con la construcción de muchas iglesias. Precisamente, de este periodo es la Catedral de Barcelona.
Hay un gran número de edificios, iglesias y lugares turísticos de esta época, como por ejemplo San Pau del Camp, iglesia de estilo románico, con magníficas tallas, pilares y columnas. Podemos ver también la Plaza del Rei, con el Saló Tinell y la Capilla de Santa Agatha. Y como os hemos mencionado, Santa María del Mar, basílica ubicada en el distrito de la Ribera.
Barcelona experimentó una rápida industrialización en el siglo XVIII. Sin embargo, se llegó a un punto muerto en el XIX, con los ataques de las guerras napoleónicas y la epidemia de fiebre amarilla. La ciudad se recuperó rápidamente, y volvió a la senda del desarrollo, con la creación de la línea férrea de treinta kilómetros hasta Mataró, la primera línea ferroviaria que se construyó en España.
La Guerra Civil pesó sobre el progreso de Barcelona. La ciudad se enfrentó a numerosos problemas de planificación urbana, debido a la fuerte migración de zonas empobrecidas de España en la década de 1950. La infraestructura de Barcelona mejoró en gran medida con los Juegos Olímpicos de 1992. Un gran número de carreteras, parques y museos se desarrollaron para satisfacer las necesidades.
Así Barcelona se ha convertido en una de las ciudades y destinos más turísticos de Europa.