
Como hemos dicho en posts precedentes, Manresa es de esas ciudades sorprendentes que por mucho que uno se espere de ella siempre depara sorpresas. Y estas sorpresas no se limitan a sus edificios o monumentos sino también a sus calles, gentes y alrededores.
Precisamente, tal como el título del post lo indica, hoy hablaremos de los alrededores de Manresa, que nos seguirán deparando agradables sorpresas en sus edificios históricos.
Así, podemos ir al Monasterio de Sant Benet de Bages, a tan sólo 8 kilómetros al noreste de Manresa y al cual se accede por la carretera N 141. El templo es una antigua abadía benedictina que se construyó durante los siglos XII y XIII sobre un cenobio anterior.
El monasterio nos enseñará un interesante claustro románico formado por cuatro alas, con arcos de medio punto sobre columnas pareadas y adornadas con preciosos capiteles esculpidos. Algunos de ellos se reomontan, para sorpresa nuestra, al siglo X.
Otro de los destinos con un alto potencial turístico poco explotado es Cardona, a algo más de 30 kilómetros al norte de Manresa por la C-55. En el viaje a este pueblo veremos cómo la carretera nos asciende por el valle del Cardener.
Cardona nos saludará con un bello castillo reedificado en el siglo XVII pero que aún conserva restos de la construcción primaria. Estos restos se centran en el patio ducal, del siglo XIV y la torre de la Minyona, del siglo XI.
Otra de las interesantes atracciones arquitectónicas de este municipio es la Iglesia de Sant Vicenç de Cardona, el cual también se encuentra en el recinto del castillo y se trata de un bellísimo templo románico del siglo XI. El templo consta de tres naves y crucero, este último coronado por una cúpula que es la primera que se construyó en una basílica euopea.
Visitar los alrededores de Manresa es seguir con las sorpresas, como este último templo que hemos comentado, el cual posee la importantísma categoría de ser la primera cúpula que se construyó en una basílica europea. Manresa y sus alrededores son bellos, auténticos y nos enseñan el otro lado de la provincia de Barcelona, el que se abre más allá de la Ciudad Condal y que, aunque escondido, tiene un potencial turístico que quizás la cercanía de Barcelona lo hace menospreciar.