El otro día hablábamos de Manresa, ciudad históricamente importante y con un legado monumental bastante amplio. Comentábamos que se podía visitar “La Seu”, uno de los edificios más importantes del municipio. Pero Manresa es algo más, Manresa es un pueblo que se ha de visitar con detenimiento.
Así, hoy continuaremos con la visita de esta capital de comarca. Si vamos hacia el norte de La Seu, podemos ver el Palacio de Justicia, edificio barroco del siglo XVII que se concibió en un principio como Palacio Episcopal del prelado que la ciudad nunca consiguió adquirir.
Cerca del Palacio de Justicia se encuentra la Plaza Mayor, epicentro de la antigua villa de Manresa, esa vieja villa amurallada de calles angostas y retorcidas que todavía sobreviven en sus alrededores. En la misma Plaza Mayor podemos encontrarnos con la Casa de la Vila, un bonito edificio de mediados del siglo XVIII. Más al norte podremos ver, entre la plaza de Sant Ignasi y el parque de igual nombre, el Museo Comarcal dedicado a la amplísima historia y arqueología local.
Otro de los lugares que más interés turístico acogen de Manresa es la Santa Cova, a la derecha del Puente Viejo (Pont Vell). Es una obra medieval que da entrada a la ciudad sobre el río Cardener y donde se levanta la iglesia jesuita del siglo XVIII. La importancia del lugar proviene de que fue en la cueva sobre la que se levantó el templo de estilo barroco a donde se retiró San Ignacio de Loyola durante su estancia en esta villa allá por el año 1522.
En este lugar escribió el mismo santo sus “Ejercicios Espirituales”. En el altar del templo se conserva el retablo ideado por Grau en 1680 y al lado de la cueva se levantó en 1896 el edificio neoclásico del convento.
Pero Manresa no es tan sólo medieval y renacentista, sino que también conserva monumentos modernistas. Ejemplo de ello es la casa Torrents, cerca de la Plaza de Sant Domènec y que marca el límite entre la zona antigua y el ensanche moderno. La arteria principal del ensanche moderno es el paseo Pere III, al que se asoma la fachada principal del Casino, amplio edificio modernista levantado en 1906.
En definitiva, Manresa es de esas ciudades que nos deparan sorpresas. Uno va con la idea de encontrarse con más de lo mismo y se despide de la ciudad con la sensación de que lo que acaba de ver es algo excepcional, único, singular.
Foto Vía Viajeros