
Barcelona tiene, en sus intestinos, calles de todo tipo y tamaño. Desde estrechas calles donde apenas cabe una moto hasta anchas avenidas que acogen tres carriles por dirección. Hemos hablado mucho de calles y plazas de la capital catalana, pero la que vamos a presentar hoy es quizás la más característica por la zona en la que se encuentra y la belleza que le rodea.
Se trata de la calle del obispo o como su nombre oficial lo indica, “carrer del bisbe”. Es una calle que en pleno corazón de Barcelona, que desemboca en la plaza Sant Jaume desde la catedral. Es lugar de paso y devoción de turistas y lugareños que circulan por esta calle eternamente.
En medio de la calle podremos encontrarnos con un pequeño puente que une al Palacio de la Generalitat y las casas de “Els Calogens”. Los dos edificios se unen por un bonito y romántico pasillo colgante que quizás nos recuerde al Puente de los Suspiros de Venecia.
Al verlo, sin querer, se nos dispara la imaginación y nos conduce por senderos de tiempos lejanos y misteriosos, dignos de una película medieval y a lo que sin duda, ayudan los extraños medallones que la decoran. Lo más llamativo es la calavera atravesada por un puñal que podremos ver justo debajo del pasillo colgante. Esta imagen ha dado lugar numerosísimas interpretaciones, pero lo cierto es que el puente y su construcción no datan de épocas medievales ni mucho menos. Se trata de una construcción de Joan Rubió i Bellvé, con estilo neogótico y de 1928.
Pero bueno, que la verdadera historia no nos quite las ganas de imaginar. Lo cierto es que esta pequeña calle es un lugar de paso imposible de evitar y eso lo aprovechan bien los músicos callejeros que, a veces, con flautas e instrumentos medievales amenizan el ambiente de forma un tanto mágica. Uno se puede pasar toda la tarde escuchando la música y disfrutando de las paredes que construyen la calle.
En fin, que por falta de calles curiosas y hermosas no se le recrimine a Barcelona pues supera, y con creces, esta prueba. El carácter de la ciudad, de hecho, tiene mucho que ver con el centro y los alrededores de la calle del obispo pues, en sus inmediaciones y tránsitos podremos ver de todo, absolutamente todo tipo de gente. Y es que así es Barcelona, inmensa ciudad que en una pequeña calle consigue juntar todo tipo de gente que la constituye.
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