
Que Barcelona está repleta de todo tipo de museos lo hemos repetido una y mil veces y que todos ellos son interesantes también. Hoy seguiremos hablando de más museos que visitar en Barcelona, para que quede claro que la ciudad condal tiene museos para todos los gustos. Así, hablaremos de los museos de geología y zoología, los dos ubicados en el Museo de las Ciencias Naturales de la Ciutadella. Son dos edificios diferenciados pero muy cercanos y encajan perfectamente en el parque mismo y su proximidad con el zoo.
Comencemos pues con el Museo de Geología. Este es un museo humilde, de corte clásico y con una exposición pura y dura de rocas, fósiles y minerales, donde el seguidor de esta ciencia se verá como pez en el agua.
Hay dos salas, una de ellas la que recoje muestras fósiles de yacimientos paleontológicos y la otra la que se centra en la mineralogía y la petrología. En el exterior del edificio podemos ver la colección de Grandes Bloques, una hilera de piezas de dimensiones considerables que nos muestra la variedad de rocas que se pueden encontrar en las canteras catalanas. El conjunto del museo, sobre todo para los entendidos, resulta muy interesante que queda todavía mejor con las interesantes exposiciones temporales que acoge.
En cuanto al museo de zoología, hay que decir que esta un poco menos cuidada que la de geología. No obstante, su exposición permanente tiene un aire dieciochesco que muy pocos museos pueden presumir. Se trata de frascos de cristal con momias conservadas en formol y vitrinas de madera atestadas de animales. Es decir, un museo que roza tanto lo romántico como lo grotesco.
En cuanto a las exposiciones temporales, éstas tienen un interés que responde más a los tiempos modernos y suelen tener más interés pedagógico y tecnológico. El museo, además, está situado en el castillo de los Tres Dragones, gran obra del arquitecto Domenech i Montaner, de hecho, uno de sus edificios emblemáticos.
En fin, dos museos que se enmarcan dentro del museo de Ciencias Naturales pero que no tienen nada que ver, ni en contenido, ni en forma. Por un lado la historia de millones de años impresa en piedras con fósiles y por otro lado un museo un tanto extraño, que ha recibido más de una crítica. En fin, sabemos que en Barcelona entra todo tipo de gente, por lo que no nos ha de extrañar que haya visitantes diarios para estos dos museos tan diferentes.