La ciudad de Barcelona dispone de numerosísimos templos de diversas religiones, no obstante y como es lógico, las que abundan son los de culto cristiano y, normalmente, católico. Es el caso de la Iglesia de Sant Felipe Neri, situado en la plaza del mismo nombre de santo. Pero este no es una iglesia católica cualquiera, sino que ha visto pasar y ha sido objeto de numerosos acontecimientos históricos. Es de esas iglesias que, sin tener nada absolutamente impresionante, es lugar de acontecimientos históricos siempre destacables.
Según llegamos al lugar, lo primero que vemos y nos llama la atención son los numerosos agujeros de bala que salpican la fachada de la iglesia. Los balazos están ahí desde la Guerra Civil pues, la fachada de la iglesia fue objeto de numerosos fusilamientos, fue uno de los muchos lugares que fueron utilizados como “paredón”.
No obstante, no sólo este hecho determinará la historia de la iglesia de Sant Felipe Neri. Durante la guerra de Napoleón, la congregación que llevaba la iglesia, procedente de Francia, refugió a franceses y afrancesados.
A pesar de la antigüedad de sus edificios, el conjunto tiene la fecha de los años cincuenta del pasado siglo, cuando la reurbanización de la avenida de la catedral obligó a la demolición de algunos edificios y el traslado de otros. La cuestión es que por casualidad, la plaza de Sant Felipe Neri, fue elegido para reubicar los edificios gótico-renacentistas de los gremios de los caldereros y de los zapateros que, junto a la iglesia barroca de San Felipe (de 1752), recrea un bello rincón de Barcelona.
Así pues la historia y la arquitectura reubicada dan a este lugar un aire especial. Casi todos los rincones de Barcelona llevan en sí una parte de esta historia de Barcelona, muy convulsa, y por lo tanto, casi todos los rincones de este estilo, aunque no ofrezcan gran monumentalidad o belleza artística y arquitectónica son especiales de visitar. Si uno se informa bien de cualquier lugar que visite siempre sentirá el lugar como especial, le dará vuelo libre a la imaginación y descubrirá rincones que de una sola mirada no los hubiera visto. En fin, Barcelona, la ciudad entera es así.
Si uno quiere disfrutar de la historia, de lugares o rincones bellos en personalidad y a la vez humildes de carácter, sin duda la iglesia y la plaza de Sant Felipe Neri es ideal.