Casa Mart�

Barcelona está llena de casas y edificios singulares y ya hemos dado cuenta de muchos de ellos en este blog. No obstante, nos quedan aún unos cuantos de las cuales informar. Es el caso de la casa Martín o el llamado “los cuatro gatos”, que hoy presentamos. Esta auténtica obra de arte arquitectónica, clara visión de que el modernismo no era un movimiento para nada cerrado nos llevará un siglo hacia atrás. Está situado en la calle de Montsió número 3.

El edificio es más conocido por su nombre histórico, a saber, como el restaurante de los cuatro gatos en vez de su nombre original, es decir, el de “Casa Martí”. El edificio fue obra de Puig i Caldafalch, uno de los monstruos del modernismo y el edificio del cual estamos informando es sin duda una de sus obras maestras.

Finalizada en 1896, su descaro neogótico no nos engañará sino que al contrario, le servirá al autor para desplegar toda una retahíla de recursos modernistas que le dan al conjunto una singular belleza mezclando el tono medievalizante con arriesgadas propuestas estéticas en un juego que, lejos de salirle mal, resulta perfecto, impecable. Es uno de los edificios de Barcelona donde tanta premeditada mezcla ha salido tan bien.

El restaurante se abrió como café un año después de la construcción del edificio, en 1897, y desde sus comienzos fue reunión de la bohemia de la época. Las tertulias las organizaban Rusiñol, Casas y Utrillo y a ellas se acercaban gentes como por ejemplo Nonell. Nos sorprenderá saber que uno de los que también se fue acercando a dicho lugar fue un jovencísimo Picasso, el cual hizo en este mismo espacio su primera exposición. Así, podría ser una buena visita si se tiene intenciones de ver el Museo Picasso.

En los años ochenta el edificio y el restaurante procedieron a una detallada restauración y reabrió viviendo de su historia aunque conservaba con fuerza su pasado y su entorno sigue marcando carácter y asombro.

En fin, todo un rincón en mayúsculas de Barcelona. Si bien es cierto que como ya hemos comentado ha perdido ese ambiente bohemio de sus comienzos, no por ello deja de tener interés pues en ella se puede todavía respirar el mismo aire que grandes artistas y literatos respiraron en la época más esplendorosa del edificio y el restaurante.

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