Barcelona es una ciudad que además de sus edificios, monumentos, calles y vida artística se puede disfrutar también de su entorno. Esto no sólo quiere decir salir fuera de la ciudad y disfrutar sino que contemplar la ciudad desde sus alturas.
Así, Barcelona está situada en una especie de valle, al lado del mar y rodeado de, por un lado la montaña de Montjuic, por el otro el Parque de Collserola. Es decir, desde los puntos altos de Barcelona también se puede disfrutar de otra perspectiva de la ciudad que, pese a la inmensa cantidad de edificios que se ven, no es para nada desagradable.
Y es que no hay que subir hasta el Sagrado Corazón del Tibidabo para disfrutar de dicho paisaje. Hoy hablaremos de dos miradores, el del Mediodía (migdia) y el de Miramar, desde el cual se harán las delicias de los amantes de los bellos paisajes urbanos.
Así pues, comencemos por el Mirador del Mediodía. Este mirador es una extensa superficie de 8,7 hectáreas en lo alto de Montjuic. Más que de un solo mirador se puede hablar de varios miradores y es que hay especialmente dos que nos harán disfrutar por completo de la capital catalana. Una de ellas es la que está situado en la colina sobre el cementerio y el otro el que descansa, hay que decir que la verdad es que de forma un poco descuidada, una explanada en cuyo borde crecen unas rechonchas palmeras y donde han sido plantadas diversas especies de árboles traídas de todo el globo. Desde aquí se puede disfrutar de uno de los atardeceres más bellos de la ciudad.
El otro mirador es el de Miramar. Quizás con vistas más encuadradas y perfectas que el anterior, es el más famoso mirador de la ciudad. El panorama que se ve de la ciudad es quizás el más bonito aunque lo cierto es que no el más imponente ni el más cautivador (en esto quizás le gane el del Mediodía). No obstante, el mirador de Mirador juega con ventaja pues es desde aquí desde donde parte el teleférico que conecta la montaña de Montjuic con la Barceloneta.
En fin, dos miradores con dos vistas diferentes pero con el mismo cuadro que ver. Barcelona es de esas ciudades que han crecido entre el caos y el detalle, por lo que sus vistas desde lo alto se convierten en una combinación perfecta que seguro nos agrada la vista.