
Barcelona tiene grandes artistas de todo tipo durante toda su historia, pero si alguna época hemos de destacar, ésta es la contemporánea. Comenzando por la arquitectura de Gaudí y siguiendo por el surrealismo de Dalí y Miró, el comienzo y mediados del siglo XX han sido cuna de grandes artistas catalanes.
Precisamente hoy queremos hablar de uno de ellos, de Miró, y de la fundación que lleva su nombre. La Fundación Miró no tan sólo es una asociación que promueve la obra del artista y monta exposiciones sino que también tiene un lugar desde donde difundir las obras del artista y el arte contemporáneo en general.
Se sitúa en Montjuic, en la avenida del Estadio Olímpico número 75. Se abrió en 1975, cuando todavía el artista vivía y a decir verdad es una estación necesaria para quien desee conocer cómo fue la evolución de Miró. Es el disfrutar de un genio traducido en líneas y los colores simples de la vida.
Los fondos de la galería reúnen una gran colección de obras pictóricas y escultóricas de todas las etapas del genio. Además, junto con los trabajos de Miró también podremos ver dos obras del buen amigo del artista, Calder. Uno de los lugares más importantes e interesantes de la Fundación Miró es la Sala del Homenaje, que reúne obras de artistas como Eduardo Chillida, Duchamp, Tangui, Tapiès o Saura donadas en 1993 para poder celebrar así el centenario del nacimiento del artista.
El edificio en sí, fue diseñado por otro amigo de Miró, el arquitecto Jose Lluis Sert, quien consiguió combinar el espíritu racionalista con la tradición mediterránea de la luz. Posteriormente fue ampliado por Jaume Freixa.
Además, la Fundación es un gran centro que impulsa el arte contemporáneo, por lo que su actividad como sala de exposiciones temporales cobra tanta importancia como la exposición permanente de Miró. Desde 1990, donde antaño fuera la Plaza del Sol, junto al edificio de la Fundación, se encuentra el jardín de las esculturas, un espacio rodeado por vegetación y dedicado a trabajos realizados por los que entonces era jóvenes artistas como Pladeval, Carr, Durán, etc.
En fin, la Fundación Miró trasciende la obra del autor que lleva su nombre y se centra en la difusión del arte contemporáneo, hoy muy en boga en Barcelona pero que en la época de la constitución de la fundación era un bien un tanto aparte. La Fundación Miró ha ayudado mucho en que Barcelona sea la ciudad de la cultura.