
Montjuic es uno de los lugares de la ciudad de Barcelona que más monumentos y lugares de interés concentra, de esos rincones a los que ineludiblemente se dirigen quienes se alojan en alguno de los hoteles en Barcelona en sus escapadas. Y es que, desarrollada sobre todo a partir de la exposición universal de 1929, esta zona de Barcelona contiene muchos lugares “escondidos”, incluso casi secretos que resultan ser unas auténticas joyas. Es el caso, por ejemplo, de “El Grec”, teatro griego que más o menos sigue el estilo de los teatros de la antigua Grecia. Este teatro está construida aprovechando la orografía del terreno y es obra del arquitecto Ramón Reventós que lo diseñó y construyó.
Fue hecho para la exposición universal de 1929 y el teatro ha pasado por etapas de uso y decadencia desde entonces. No obstante, desde 1975 el teatro esta pasando por una buena época de representaciones sobre todo gracias al Festival del Grec que cada año cumple con varias obras de distinto tipo.
El recinto que acoge el teatro está formado por un bonito jardín donde sobresalen la rosaleda Amargós y la escultura de Josep Viladomat titulada como “La muchacha de la trenza“.
Otro de los lugares especiales de esta zona es el Fossar de la Pedrera (La fosa de la pedrera), lugar emblemático para el catalanismo y el republicanismo. Se trata de una antigua cantera donde vinieron a parar decenas de cuerpos de fusilados durante la Guerra Civil y posterior represión franquista, por lo que, en el fondo es una gran fosa común donde entre varios anónimos destaca el cuerpo del expresident de la Generalitat e icono del catalanismo, Lluis Companys.
En 1983 se recordó a las víctimas del lugar encargando un memorial a los arquitectos Beth Galí y Márius Quintana, quienes crearon una explanada respetando las pocas tumbas individualizadas junto a la pared y levantando un panteón al President y un monumento a los caídos en el Camp de la Bota y otros lugares. El conjunto monumental se completa con una piedad de Ferran Ventura.
En fin, Montjuic esconde lugares enigmáticos, mágicos y contradictorios. El teatro griego, tan silencioso cuando no hay nadie se vuelve todo un espectáculo en épocas de representación, donde uno se siente como un antiguo griego observando una de sus antiguas y famosas tragedias. Por otro lado, el Fossar de la Pedrera es un lugar inquietantemente tranquilo pues sabiendo lo que esconden estas tierras uno se siente relajado ante el enorme campo que se extiende en homenaje a los fusilados.
En fin, como decíamos antes Montjuic tiene lugares enigmáticos, mágicos, escondidos, secretos.
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