
Hemos hablado hasta la saciedad del modernismo en Barcelona, pero ello no nos aburre, es más, nos indica la calidad arquitectónica de esta ciudad. Así, hoy también hablaremos de un edificio de carácter modernista.
Situado en la avenida Diagonal, números 423 y 425, la casa Sayrach es del modernismo tardío y uno de los edificios que tienen un modernismo, digamos, refinado.
Así pues vemos que la Diagonal no supone la arteria principal de la ciudad de Barcelona ni tan sólo un bello lugar para pasear en bicicleta. Andando por la Diagonal podremos disfrutar también de la vida de la gente e historia de esta ciudad.
La casa Sayrach es algo elegante, sin excesos, pero refinada e incluso sugerente. Con claras alusiones a Gaudí, el edificio fue concebido por el arquitecto Manuel Seyrach, quien lo edificó hacia 1918.
Podríamos destacar la parte superior del edificio, cuyas bonitas curvas fluyen delicadamente hasta juntarse o desprenderse –según cómo se mire- en una atalaya circular cubierta por una alargada cúpula sustentada en delgadas columnas. En la fachada podemos distinguir la balconada sobre la puerta principal encima de un gran mirador. No obstante, no sólo tenemos que verlo desde fuera sino que se disfruta, si cabe, el doble si conseguimos entrar. La entrada o vestíbulo es un impresionante espacio cosido de columnas que nos recuerda, o mejor dicho se delata, la influencia barroca.
En la puerta suele haber porteros uniformados, ya que aquí está uno de los restaurantes más caros de la ciudad. Así, seguramente, habrá que convencerles de que nos dejen entrar y disfrutar del espacio.
La visita de la casa Sayrach se puede comentar con la visita a otras casas modernistas que se sitúan cerca o por los alrededores como los que ya comentamos casa de la lactancia y casa Goldferich. Todos ellos nos dan una idea de la diversidad del movimiento modernista en Barcelona pues, si no se esta alerta, difícilmente encontremos puntos en común en todas ellas (aunque los haya).
En fin, visitar la casa Sayrach es visitar parte de la historia de la arquitectura catalana, es disfrutar de una impresionante monumentalidad tanto fuera como dentro y también, si se puede o uno se lo puede permitir, es una comida de lujo en el interior del edificio.
Muchas cosas que hacer para tan poco espacio, es precisamente la magia de Barcelona y el modernismo.