
Una de las calles principales del Raval es la calle del Carmen (carrer del Carme), al cual se puede acceder directamente desde las Ramblas. Se encuentra situado (en su entrada desde las Ramblas) entre la calle del Hospital (carrer de l’Hospital) y la calle del “bonsuccés”.
Es una de esas calles cualquiera del Raval, eso sí, con la significación de “cualquiera” que tiene el Raval pues lo cotidiano es lo especial en dicho barrio. Así, el hecho de que sea una de las calles características no le viene dada arbitrariamente sino que los edificios que lo cuidan también tienen mucho que ver.
Así, nos podemos encontrar con el Anfiteatro Anatómico en el número 47 de dicha calle. Perteneciente a la Real Academia de Medicina de Catalunya desde 1929 en lo que anteriormente era el Colegio de Cirugía de Barcelona (entre 1760 y 1843). El edificio es de por sí característico pues construido hacia la segunda mitad del siglo XVIII es una espléndida muestra de arquitectura neoclásica. No obstante la joya del edificio se encuentra en su interior pues alberga la Sala Gimbernat, lo que fue en su época el anfiteatro anatómico de Barcelona.
Dentro, nos sorprende la contrariedad que supone con las frías y asépticas salas de autopsia de hoy en día. En ella se practicaba la disección de cadáveres, si, pero con la calidez que la belleza del anfiteatro derrocha para quien lo visita.
Pero la magia de la calle no acaba aquí pues cerca del anfiteatro anatómico, nos encontraremos con la casa de la convalecencia. Entre 1655 y 1680, el Hospital de la Santa Creu se dota con este edificio de estilo barroco que está destinado para el reposo de los enfermos. Además del estilo barroco, el edificio tiene un patio central imitando a los conventos con claustro de dos niveles. El nivel inferior esta cubierta con una arcada de crucería. También destacan los azulejos de la entrada de Llorenç Passoles realizados entre 1679 y 1682 y la imagen de San Pablo realizada en 1690 por Lluis Bonifaci.
En fin, la calle del Carmen es una calle de sorpresas. Sorpresas que te da el mismo barrio del raval y sorpresas que te dan los interiores de los edificios que la construyen. Es una visita obligada para los que pretendan pasear por el raval pues aquí se puede sentir de forma más nítida que en otros sitios las contradicciones que el raval y toda Barcelona ofrece al visitante.
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