
Hasta ahora hemos incidido sobre todo en las callejuelas y calles del corazón histórico de Barcelona, pero lejos de acabar aquí su magia no hace más que empezar. Barcelona ciudad es una gran metrópoli que da para visitas de muchos gustos e itinerarios.
Así, hoy hablaremos de tres edificios que se encuentran en la Gran Vía de las Cortes Catalanas (“Gran Vía dels Corts Catalanes”), el cual, junto con la diagonal es la arteria principal de Barcelona. Si bien nos veremos rodeado por infinidad de coches, taxis, autobuses y gente despistada, la Gran Vía es lo más parecido al estrés de una ciudad que te puedes encontrar en Barcelona. No obstante merece mirar a las esquinas y disfrutar de las bellezas que flanquean esta arteria de la ciudad condal.
Podemos empezar por visitar la Casa de la Lactancia, situado en los números 475-477 de la Gran Vía. Se trata de un precioso ejemplo (uno más) de modernismo con referencias góticas finalizado en 1913. Diseñado por Antoni de Falguera i Sivilla y Pere Falqués i Urpi con la colaboración del importante escultor Eusebi Arnau (autor del grupo escultórico que media en la parte central del friso) si uno encuentra la puerta del edificio abierta no dude en entrar y admirar la gran cubierta acristalada.
Si seguimos un poco hacia delante, en el sentido ascendente de los números, nos encontraremos, en el número 491 con la Casa Goldferich. Ejemplo perfecto también del modernismo catalán, también con referencias góticas pero totalmente diferente de la Casa de la Lactancia. Con las dos casas como referencia podemos darnos cuenta de la flexibilidad que podía dar el estilo arquitectónico dominante en la primera época del siglo XX en Catalunya.
Una última joya de la Gran Vía puede ser la Plaza de Toros de Las Arenas. Construido en el año 1900 pero con ninguna pizca de modernismo, esta plaza de toros, si tuviera minarete, nos parecería una sorprendente mezquita singular. Tiene un aire arabizante muy marcado, con infinidad de arcos de herradura estucados y dovelas coloreadas en blanco y rojo, al más puro estilo cordobés. En la parte de arriba se pueden encontrar almenas. Pese a la espectacularidad del edificio hoy en día el edificio se encuentra en desuso.
La Gran Vía, como hemos visto, no sólo son coches, ruidos y bocinas. Pasear tranquilamente por sus calles, haciendo caso omiso del jaleo que hay alrededor puede ser una opción diferente para disfrutar de la arquitectura de la ciudad de Barcelona.