 Mucho hemos hablado ya de las calles, callejuelas y plazas del barrio de la Ribera, pero no por ello nos vamos ha cansar de las bellezas que te encuentras en Barcelona cada vez que giras una esquina. Así, hoy también hablaremos de un paseo y una plaza con encanto, tradicionales, modernos y con todo lo que Barcelona implica, es decir, todas las sorpresas que sus habitantes nos ofrecen. Así, comenzaremos por el paseo del Born. Columna vertebral del barrio del Born (dentro de la Ribera), tanto el barrio como la plaza que lleva el mismo nombre han recuperado la vida social que hace algunos años estaba en decadencia. Los bares y locales que se suceden a los lados del paseo nos devuelven, de una manera mágica, a sus orígenes. Digo esto porque sus orígenes son las de ser la arteria de esta zona de Barcelona durante largas décadas que van desde el siglo XIII hasta el XVIII. La plaza del Born fue testigo de cantidad de festivales. Se celebraban en ella desde torneos hasta ferias, pasando por carnavales e incluso procesos inquisitoriales que no dejaban de tener cierto carácter de esparcimiento mezclado con morbo, piedad y catarsis colectiva. Entre los edificios del paseo es interesante contemplar la Casa Meca, el número 17 y el cual es un palacio del siglo XVII aunque muy reformado. No muy lejos de aquí se encuentra también la primera fábrica de moneda de la ciudad. Es un edificio del siglo XV reformado en e XVIII y se sitúa en la calle Flasaders número 40. Por decir otra curiosidad, también podemos ir de la Ceca a la Meca o viceversa atravesando la calle de las Moscas (carrer de les Mosques) que esta considerado como la más estrecha de la ciudad. Así pues, el barrio del Born de Barcelona (que durante años fue conocido como el Bronx -de Nueva York- debido a las actividades que se llevaban en ella y el parecido del nombre) es algo totalmente distinto de lo que fue hace no mucho y llega ha parecerse más a aquel Born de mediados del segundo milenio. Llena de gente y una vida cultural envidiable es recomendable pasear por sus calles y callejuelas (sin olvidar el de las Moscas),para disfrutar de la Barcelona más activa e histórica. |