
Se puede viajar a Barcelona a cualquier edad, con cualquier condición y en cualquier mes del año. No obstante, no es lo mismo viajar sólo, con pareja, con amigos o en familia. Así pues, la propuesta de hoy es para aquellos que viajan con niños pequeños y quieren salirse de lo habitual, es decir, del zoo, de los parques de atracciones, etc. Aquí presentaremos algún que otro museo que quizás compaginen bien el interés del niño y el del adulto pues al fin y al cabo, a ¿quien no le vienen ganas de ser un niño grande?
Así, un destino común muy entretenido puede ser el del museo de cera. Colocado en plena rambla, niños y adultos disfrutaran al ver las reproducciones de muchos personajes que conocen. Las esculturas se encuentran ambientados en distintos escenarios y ambientes, con efectos de sonido incluidos. Después de la visita se puede ir a la cafetería donde nos encontraremos con un bosque encantado que no le falta detalle.
También podemos visitar el museo del chocolate, pues ¿a que niño no le gusta el chocolate?. La diosa Xocoalt es la guía que llevará a los niños por universos mágicos para ellos, les introducirá en el mundo del chocolate a través de cuentos y el juego. Además se puede disfrutar de talleres y de degustaciones con lo mejorcito del chocolate mundial.
El museo de historia también puede ser una buena alternativa para un domingo. En dicho museo, los domingos, los niños y niñas que se acerquen podrán vestirse con ropas medievales y escuchar cuentos, narraciones y leyendas dirigidas al público infantil. Aunque los cuentos son en catalán no es difícil entenderlo.
Los niños que se entusiasmen con la magia también tienen su lugar en Barcelona. Así, en el museo del rey de la magia se podrá emular al famoso Harry Potter. Los libros de ilusionismo y todo tipo de objetos y espectáculos aguardan en este misterioso lugar.
El último museo es el que me parece más didáctico. El museo de ciencias naturales, muy lúdico y dirigido a los niños en cuanto que ponen en prueba sus sentidos y habilidades físicas, puede fascinar a los más curiosos. Además, son introducidos en el mundo de las leyes fundamentales de la física.
En fin, que luego nadie diga que no se puede viajar con niños pues en Barcelona, al menos, no habrá tiempo para aburrirse. Los niños lo pasarán bien y los adultos también sentirán curiosidad por esas cosas que tanto entusiasman a todo el mundo.

