
Barcelona tiene museos para todos los gustos y muestra de ello son el museo egipcio (calle Valencia 248) o el museo de la ciencia (calle Teodor Roviralta 55).
Perteneciente a la Fundació Arquelògica Clos (creada en 1933 por iniciativa del empresario hotelero Jordi Clos i Lombart con el objetivo de fomentar el estudio y la difusión del conocimiento de las civilizaciones antiguas y, especialmente, del Egipto faraónico), el museo egipcio de Barcelona está dedicado a la cultura del antiguo Egipto. Si se le compara con el Museo de El Cairo, o las secciones egipcias del British Museum, el Louvre o el Metropolitan, evidentemente este museo barcelonés le resultará pequeño, lo que no quiere decir que malo.
El museo egipcio de Barcelona, tiene una colección que sorprende por su variedad y su calidad, de la que sobresale y es la pieza más destacada del museo, la momia de la niña Kemet. Los frisos de la tumba de Ini tampoco tienen pérdida.
Y es que el museo tiene una particularidad. No sólo está abierto de día sino que ofrece también visitas nocturnas dramatizadas donde el mundo del Nilo antiguo cobra vida. Normalmente las visitas nocturnas se hacen el viernes.
En cuanto al museo de la Ciencia (Cosmocaixa), seguramente (dejando de lado a Valencia) el de Barcelona sea el mejor museo científico del Estado y uno de los mejores de Europa. La gracia que tiene es que todo es interactivo, es decir, no es el típico museo aburrido donde no paras de ver y leer sin poder investigar por ti mismo sino que todo lo contrario. No sólo se puede tocar, sino que es imprescindible la participación del visitante. Desde la renovación de 2004, el espacio del museo se ha multiplicado por cuatro y ello ha llevado, evidentemente, a que las propuestas o exposiciones del museo también hayan ganado en amplitud –y por lo tanto- en interés. Es imprescindible venir con ganas de aprender y enredar.
En fin, Barcelona tiene muchos museos y de todo tipo y aquí sólo he expuesto los ejemplos de ello. Por una parte, un museo con el objetivo de enseñar la vida de una cultura de hace milenios y por otra, un museo que nos ofrece exposiciones temporales y perpetuas para poder conocer a fondo el mundo en el que vivimos. Cualquiera de los dos museos son buena elección para pasar una agradable tarde.
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