
Entrar en el monasterio de Pedralbes es como retroceder varios siglos y sentir cómo vivían los antiguos monjes recluidos. Con tan sólo traspasar la puerta de entrada, la sensación de haber cruzado el umbral del tiempo se hace real al percibir el silencioso entorno y el impresionante conjunto arquitectónico que se encuentra delante de nuestros ojos.
Este conjunto arquitectónico es uno de los ejemplos más claros del gótico catalán. Lo primero que podemos ver es la iglesia, con su impresionante torre octogonal con aire de atalaya para vigilar una ancha escalera de piedra. Tras pasar por el escudo de la reina Elisenda nos recibe la luz de un templo que sin vanidad ni ostentosidad y de estilo franciscano, representa la forma de vivir de las regentes del monasterio desde su apertura (1327) hasta hoy en día, las Clarisas.
Una nave única con capillas laterales y con una bóveda de crucería que los cubre, llegaremos hasta el ábside radial, agujereado por siete grandes ventanales apuntados que hacen pasar una luz que renueva. Los elementos más destacados del lugar son el mausoleo de la reina Elisenda y las vidrieras del presbiterio, del siglo XIV.
Mención especial merece el claustro que en su silencio y magnificencia rebosa equilibrio, amplitud y armonía. En el centro se encuentra un jardín bien cuidado y una fuente renacentista con peces de colores en su interior. El claustro se basa en dos galerías, una encima de la otra y compuesta por arcadas góticas. Existe también un tercer piso bastante más estrecho, recatado y modesto.
El conjunto claustral es también del siglo XIV. A lo largo de las galerías del claustro nos toparemos con diversos sepulcros de la nobleza catalana y celdas de día donde las religiosas se recogían en oración. Lo que más destaca de esta zona es la Capilla de San Miguel debido a las pinturas murales realizadas por Ferrer Bassa en el mismo siglo XIV.
La abadía, que se encuentra a pocos metros, también ostenta el mismo tipo de pinturas. Otra cosa que ver pueden ser las vidrieras de la Sala Capitular (1420), las esculturas del sepulcro de la reina Elisenda y el museo con pinturas, esculturas, orfebrería y utensilios de uso cotidiano de las monjas.
El monasterio de Pedralbes también es parte del museo de la historia de la ciudad y está abierto de martes a domingo. Tienen descuentos los estudiantes, jubilados y familias numerosas.También se visita con el bus turístico.