El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) es de visita obligada para el amante del arte y cultura contemporánea que se encuentra en Barcelona. Desde mediados de la década de los noventa, el CCCB junto con el MACBA se ha convertido en la referencia de la expresión artística y cultural más moderna de la ciudad de Barcelona.

Construida sobre la vieja Casa de la Caridad es en sí misma una gran obra de arte. Inaugurada en 1994 y obra de los arquitectos Helio Piñon y Albert Viaplana es la transformación casi perfecta de un edificio de 1362 en todo un centro de la cultura contemporánea. El origen del edificio es un antiguo convento de Agustinas y tras ser sucesivamente ampliado y reformado en la actualidad el edificio convina lo nuevo y lo antiguo para crear propuestas estéticas sugerentes y espacios que favorecen el dialogo entre épocas y tendencias. La capilla de Santo Tomás y el patio Manning, claustro de 1743, son los elementos más antiguos conservados. En el patio de “les Dones” las líneas clasicistas de la vieja planta se cierran con una fachada acristalada rematada con un mirador donde se reflejan los edificios de la ciudad.

El centro acoge exposiciones de todo tipo y tendencias, modalidades artísticas inquietantes y sorprendentes, despliega un movimiento abierto a expresiones, técnicas y propuestas estéticas y a todo tipo de temas, aunque normalmente se suelen hacer exposiciones relacionadas con la cultura urbana y, algunas veces, de denuncia ciudadana.

Además, el edificio se ha convertido en ejemplo de la transformación que vive el cosmopolita barrio del Raval por la transformación y coherencia del edificio. En el centro del Raval, entre casas a punto de derrumbarse, movimiento callejero sin parón de ningún día de la semana, gente de todo tipo de etnias, culturas y tendencias urbanas, el CCCB se alza como referencia y símbolo del incierto cambio constante del barrio.

La variedad y cantidad de exposiciones nos ofrecen satisfacción asegurada y por los módicos precios de 4,5 euros podremos entrar a visitar cualquiera de sus exposiciones. También hay descuentos para jóvenes, jubilados y parados. Es recomendable también enterarse de cuándo se hacen actividades al aire libre (normalmente son en verano) pues la magia del barrio se mezcla en una abarrotada plaza que transmite sensaciones dulces y mágicas. En fin, más allá de lo extravagante de la cultura contemporánea, el CCCB es un espacio abierto para todo el mundo y edades.

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