
Caminar por las calles de la Colonia Güell es retroceder un siglo y vivir en la efervescencia de la explosión del modernismo catalán. Forjado a través de la misma colaboración que en el parque Güell (Antoni Gaudi y sus discípulos junto a el empresario y aristócrata Eusebi Güell), la Colonia Güell fue todo un complejo de casas, fábricas y servicios pensados para la industria textil que duró casi un siglo.
La Colonia, que hoy en día sigue habitada por los descendientes de los obreros que allí vivían, consta actualmente de alrededor de mil habitantes y la calidad de sus viviendas, junto con la característica arquitectura con las que fueron construidas, hace que hoy sea un lugar privilegiado para vivir (por lo que sólo se pueden visitar exteriormente).
Pero no sólo las casas son de interés turístico y arquitectónico. Desde el inicio se diferenció claramente el conjunto residencial del industrial y en los extremos del área residencial se encuentran dos edificios clave que más allá de sus méritos arquitectónicos, señalan que la Colonia Güell fue también un experimento ideológico. Eusebi Güell quería poner en práctica el catolicismo social e inculcar a sus obreros el nacionalismo catalán que profesaba.

Pero dejando de lado los objetivos de la Colonia Güell, sigamos disfrutando de su arquitectura. La cripta, diseñada por el mismísimo Antoni Gaudí, a diferencia de las criptas tradicionales, no esta proyectada bajo tierra. Envuelta de pinos, las estructuras extraordinariamente innovadoras, están perfectamente estudiadas para asegurar la estabilidad de edificio y dar una imagen de naturaleza viva surgida de la piedra: columnas forzadas hasta el límite, vueltas y arcos en forma de parábila, espacios irregulares y un largo etcétera de detalles y formas con las que disfrutar del auténtico Gaudí.
El porche de la cripta es un ejemplo paradigmático: las hipérbolas parabólicas consiguen formar desde la tierra hasta el techo vueltas que son a la vez cóncavos y convexos.
En fin, la Colonia Güell es un lugar que, más allá de disfrutar de su peculiar arquitectura modernista, se puede sentir la historia. Para ello, dentro de la colonia nos podemos adentrar en el Centro de Interpretación de la Colonia para disfrutar de pleno del recorrido. Un buen mes para verlo puede ser en octubre puesto que la Asociación de la Colonia Modernista, con la colaboración de sus habitantes, en la “Fiesta del Modernismo” recrea la época en la que fue construida.
- Cómo llegar:
- En tren: FGC, líneas S4, S8 y S33
- En coche: tomar el acceso desde la BV-2002 entre Sant Boi de Llobregat y Santa Coloma de Cervelló.