Sagrada Familia en Barcelona

Más que una iglesia o un templo, la Sagrada Familia es una gran obra de arte. Se puede decir que es una de las obras más importantes –si no la más importante- de Gaudí pues asumió la responsabilidad de construirlo en 1883, con tan sólo 31 años, y estuvo trabajando en ella hasta el final de sus días, dándole los últimos quince años en exclusividad.

Se mire donde se mire, desde cualquiera de sus cuatro lados, el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia (es el nombre completo) sorprende y deja atónito al visitante.

Para percibir la grandiosidad de la obra, en un primer momento se pueden recorrer por fuera las cuatro fachadas, es decir, la fachada del ábside, la fachada del Nacimiento, la fachada de la Pasión y la fachada de la Gloria. La fachada del Nacimiento y del ábside son los únicos que Gaudí vio terminados en vida pues en vez de seguir un orden lineal de construcción, prefirió acabar estas fachadas para dar una idea de cómo quedaría la obra. La fachada de la Pasión se acabó de construir en 1976 y la fachada de la Gloria, en teoría la más impresionante de todas, todavía no está acabada. Las cuatro torres que componen la fachada del Nacimiento, las más largas, son solamente unas pocas de las 18 que pretende tener la iglesia una vez sea terminada.

Lo cierto es que la Sagrada Familia es famosa sobre todo por su imagen exterior. No obstante, aquí no se acaba lo que hay que ver para disfrutar del templo en toda su amplitud. Una vez hemos mirado una y otra vez la fachada encontrando infinitos detalles, podemos entrar al interior del templo.

Por el precio de 11 euros (guiada 15 euros), podemos visitar la Cripta, lo primero que se construyó y que funciona como iglesia parroquial hasta que el templo esté acabado; el taller donde Antoni Gaudí trabajaba; subir a una de las torres (se paga a parte); el museo con obras y bocetos de Gaudí y la propia tumba del artista y arquitecto además de la de Josep Maria Bocavella (fundador del templo). Otra de las impresionantes cualidades del templo son las bóvedas y la vidriera que da luz al templo.

Otra de las características que hacen la obra todavía más atractiva es que no es una obra acabada. Si bien la primera piedra se puso en 1882, tras varias interrupciones por falta de fondos y la Guerra Civil Española, la obra –según lo previsto- pretende ser terminada hacia el 2026, coincidiendo con el centenario del nacimiento del arquitecto. Uno puede visitar esta magnífica obra (mezcla de religión y arte modernista catalán), varias veces durante su vida y verla de diferentes maneras, cada vez más grande, cada vez más hermoso.

- Horario:

  • De octubre a marzo: 9h 18h.
  • De abril a septiembre: 9h a 20h

- Cómo llegar:

  • Metro: <L2> y <L5> estación Sagrada Familia

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